
jueves, 31 de julio de 2008
domingo, 16 de diciembre de 2007
Tu vocación misionera

LA VOCACIÓN ES UN ACONTECIMIENTO MISTERIOSO, algo que sucede en la vida de la persona, y que sólo se comprende y se descubre desde la fe y la conciencia de Dios. Y aunque es misterioso, no tiene nada que ver con lo oculto u oscuro.
TIENE DOS ACTORES... POR UN LADO DIOS, Padre bueno que nos quiere felices y nos invita a ser, también nosotros, constructores de su sueño sobre el mundo y sobre la humanidad. Por eso sale a nuestro encuentro y nos habla a través de los acontecimientos, las inclinaciones personales, las aptitudes de cada uno; todos estos son mediaciones en las que Dios nos manifiesta su voluntad.
...POR EL OTRO, EL HOMBRE, quien, por ser persona, es capaz de establecer un diálogo también con Dios, escuchar su Palabra, descubrir su proyecto, acoger su llamado, responder con generosidad, colaborar con Él en el misterio de su vocación... Por eso, la respuesta humana es un componente esencial de la vocación; así como no habría vocación si no hay llamado de Dios, tampoco la habría si no hubiera respuesta del hombre: Dios toma la iniciativa pero espera su respuesta libre.
SIEMPRE IMPLICA UNA MISIÓN, porque Dios llama motivado por el amor que tiene a cada uno y al pueblo en el cual vivimos; por eso, toda vocación tiene un último destinario: el pueblo. El hombre es llamado por Dios y es enviado a la vez por Él. Por eso, vivir una vocación es asumir una misión en medio del mundo, remediar una necesidad, comunicar un mensaje.Esto tiene algunas consecuencias:
1. Es preciso descubrir, discernir la vocación, y para ello hay que disponerse a entrar en diálogo con Dios.
2. Ya que las situaciones, los acontecimientos, las inclinaciones personales, las aptitudes de cada uno son mediaciones en las que Dios nos manifiesta lo que quiere de nosotros, dialogar con la historia y consigo mismo es dialogar con Dios que llama.
3. La persona llamada es alguien que ha aprendido a salir de sí mismo y de sus propios intereses para buscar los intereses de Dios, que son los mismos intereses del pueblo.Si querés seguir pensando en estas cosas escribinos a mmsscc@netcoop.com.ar
TIENE DOS ACTORES... POR UN LADO DIOS, Padre bueno que nos quiere felices y nos invita a ser, también nosotros, constructores de su sueño sobre el mundo y sobre la humanidad. Por eso sale a nuestro encuentro y nos habla a través de los acontecimientos, las inclinaciones personales, las aptitudes de cada uno; todos estos son mediaciones en las que Dios nos manifiesta su voluntad.
...POR EL OTRO, EL HOMBRE, quien, por ser persona, es capaz de establecer un diálogo también con Dios, escuchar su Palabra, descubrir su proyecto, acoger su llamado, responder con generosidad, colaborar con Él en el misterio de su vocación... Por eso, la respuesta humana es un componente esencial de la vocación; así como no habría vocación si no hay llamado de Dios, tampoco la habría si no hubiera respuesta del hombre: Dios toma la iniciativa pero espera su respuesta libre.
SIEMPRE IMPLICA UNA MISIÓN, porque Dios llama motivado por el amor que tiene a cada uno y al pueblo en el cual vivimos; por eso, toda vocación tiene un último destinario: el pueblo. El hombre es llamado por Dios y es enviado a la vez por Él. Por eso, vivir una vocación es asumir una misión en medio del mundo, remediar una necesidad, comunicar un mensaje.Esto tiene algunas consecuencias:
1. Es preciso descubrir, discernir la vocación, y para ello hay que disponerse a entrar en diálogo con Dios.
2. Ya que las situaciones, los acontecimientos, las inclinaciones personales, las aptitudes de cada uno son mediaciones en las que Dios nos manifiesta lo que quiere de nosotros, dialogar con la historia y consigo mismo es dialogar con Dios que llama.
3. La persona llamada es alguien que ha aprendido a salir de sí mismo y de sus propios intereses para buscar los intereses de Dios, que son los mismos intereses del pueblo.Si querés seguir pensando en estas cosas escribinos a mmsscc@netcoop.com.ar
jueves, 15 de noviembre de 2007
La Fiesta, alegría de los hombres

Hoy al igual que ayer es de suma importancia rescatar y resaltar el sentido de la Fiesta, como expresión de identidad y de idiosincrasia de todos los pueblos, en cada cultura, en cada familia y en cada ambiente donde se pone de manifiesto una expresión de la alegría y del gozo, que podemos definir como fiesta.Estos signos que se mencionan en el documento reflejan el deseo de un pueblo que rechaza todo signo de tristeza, acogiendo la alegría como imagen del júbilo que Dios siente por el pueblo que se reúne para celebrar, donde es necesario salir a mostrar esos signos que nos han ayudado a ver con ojos nuevos la vida y asumirla como tal, porque sólo cuando se asume en novedad esta vida, se logra recibir el mensaje como advenimiento especial que nos hace desbordar de alegría y actuar como el padre de la Parábola, que al regreso de su hijo no hace otra cosa que celebrar, de colocarle el vestido de fiesta, de matar el mejor carnero, de invitarles a todos a alegrase con él, porque al que estaba perdido es muy importante que lo recibamos con una fiesta.
Una fiesta puede ser considerada como un “rito” social en el cual las personas marcan cierto acontecimiento o alguna ocasión especial, como un cumpleaños, agasajo, boda, aniversario, etcétera; reuniéndose y compartiendo uno o varios momentos de alegría de acuerdo a la ocasión.
Muchas fiestas o celebraciones adquieren el carácter de religiosas, civiles, populares para destacar su importancia y su participación que implica un sentido de pertenencia y un rol que lo caracterice, sabiendo que la fiesta es el mejor espacio para manifestar la alegría que tenemos y el deseo que compartirla y vivirla en comunidad.
domingo, 11 de noviembre de 2007
Jesús te seguiré
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