
LA VOCACIÓN ES UN ACONTECIMIENTO MISTERIOSO, algo que sucede en la vida de la persona, y que sólo se comprende y se descubre desde la fe y la conciencia de Dios. Y aunque es misterioso, no tiene nada que ver con lo oculto u oscuro.
TIENE DOS ACTORES... POR UN LADO DIOS, Padre bueno que nos quiere felices y nos invita a ser, también nosotros, constructores de su sueño sobre el mundo y sobre la humanidad. Por eso sale a nuestro encuentro y nos habla a través de los acontecimientos, las inclinaciones personales, las aptitudes de cada uno; todos estos son mediaciones en las que Dios nos manifiesta su voluntad.
...POR EL OTRO, EL HOMBRE, quien, por ser persona, es capaz de establecer un diálogo también con Dios, escuchar su Palabra, descubrir su proyecto, acoger su llamado, responder con generosidad, colaborar con Él en el misterio de su vocación... Por eso, la respuesta humana es un componente esencial de la vocación; así como no habría vocación si no hay llamado de Dios, tampoco la habría si no hubiera respuesta del hombre: Dios toma la iniciativa pero espera su respuesta libre.
SIEMPRE IMPLICA UNA MISIÓN, porque Dios llama motivado por el amor que tiene a cada uno y al pueblo en el cual vivimos; por eso, toda vocación tiene un último destinario: el pueblo. El hombre es llamado por Dios y es enviado a la vez por Él. Por eso, vivir una vocación es asumir una misión en medio del mundo, remediar una necesidad, comunicar un mensaje.Esto tiene algunas consecuencias:
1. Es preciso descubrir, discernir la vocación, y para ello hay que disponerse a entrar en diálogo con Dios.
2. Ya que las situaciones, los acontecimientos, las inclinaciones personales, las aptitudes de cada uno son mediaciones en las que Dios nos manifiesta lo que quiere de nosotros, dialogar con la historia y consigo mismo es dialogar con Dios que llama.
3. La persona llamada es alguien que ha aprendido a salir de sí mismo y de sus propios intereses para buscar los intereses de Dios, que son los mismos intereses del pueblo.Si querés seguir pensando en estas cosas escribinos a mmsscc@netcoop.com.ar
TIENE DOS ACTORES... POR UN LADO DIOS, Padre bueno que nos quiere felices y nos invita a ser, también nosotros, constructores de su sueño sobre el mundo y sobre la humanidad. Por eso sale a nuestro encuentro y nos habla a través de los acontecimientos, las inclinaciones personales, las aptitudes de cada uno; todos estos son mediaciones en las que Dios nos manifiesta su voluntad.
...POR EL OTRO, EL HOMBRE, quien, por ser persona, es capaz de establecer un diálogo también con Dios, escuchar su Palabra, descubrir su proyecto, acoger su llamado, responder con generosidad, colaborar con Él en el misterio de su vocación... Por eso, la respuesta humana es un componente esencial de la vocación; así como no habría vocación si no hay llamado de Dios, tampoco la habría si no hubiera respuesta del hombre: Dios toma la iniciativa pero espera su respuesta libre.
SIEMPRE IMPLICA UNA MISIÓN, porque Dios llama motivado por el amor que tiene a cada uno y al pueblo en el cual vivimos; por eso, toda vocación tiene un último destinario: el pueblo. El hombre es llamado por Dios y es enviado a la vez por Él. Por eso, vivir una vocación es asumir una misión en medio del mundo, remediar una necesidad, comunicar un mensaje.Esto tiene algunas consecuencias:
1. Es preciso descubrir, discernir la vocación, y para ello hay que disponerse a entrar en diálogo con Dios.
2. Ya que las situaciones, los acontecimientos, las inclinaciones personales, las aptitudes de cada uno son mediaciones en las que Dios nos manifiesta lo que quiere de nosotros, dialogar con la historia y consigo mismo es dialogar con Dios que llama.
3. La persona llamada es alguien que ha aprendido a salir de sí mismo y de sus propios intereses para buscar los intereses de Dios, que son los mismos intereses del pueblo.Si querés seguir pensando en estas cosas escribinos a mmsscc@netcoop.com.ar
